La lluvia no ha impedido que los vecinos y vecinas de Vilafamés cumplieron un año más con la tradicional proceso al ermitori de Sant Miquel, que como cada año se celebra el cuarto domingo de cuaresma. No obstante, las condiciones climatológicas han impedido que fuera un acto tan multitudinario como en anteriores años. Así decenas de personas han participado de la procesión esta mañana que se ha iniciado a las ocho, después del reparto de mistela y pasteles a todos los romeros.

El volteo de campanas y la suelta de cohetes han sido la señal de partida para iniciar el camino hacia la ermita en un trayecto en el cual los peregrinos han realizado diferentes paradas en los puntos que son habituales, como la plaza de la Font, la Cova Santa, la Pedra de Santa Anna y en Sant Micalet. A la llegada a la ermita de Sant Miquel, se ha repartido la típica ‘fogasseta’. Después de los romeros han participado de la misa.

La lluvia sí que ha impedido que se llevara a cabo la tradicional comida campestre y cada uno de los peregrinos han tenido que buscar refugio en las diferentes estancias del ermitorio para poder comer. Las condiciones climatológicas también han influido en la vuelta de la romería, puesto que las procesiones se han tenido que adaptar.

Así, tanto la Processó de les Creus, en la cual los niños y niñas de la catequesis llevan cruces hechas de brezo y cantan loas al santo, como la Processó dels Borratxos, que representa el encuentro de los romeros que acompañan Sant Miquel y la Cofradía de Crist de la Sang, se han tenido que realizar en el interior de la iglesia parroquial.

 

Durante la noche tuvo lugar la representación de los sainetes ‘El pepino i el meló’ y ‘Esto es uno disparate’ a cargo de la compañía teatral ‘Baladre’.